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Traduciendo el actual contexto: Alas Uruguay y la ley de Murphy

junio 1, 2015

Hace casi un año, cuando todos hablábamos que el trámite de certificación de Alas Uruguay llevaría unos 180 días nos dijo nuestro experto en temas aeronáuticos Alejandro Spera, quien tiene la experiencia de haber vivido procesos de certificación en el exterior y es un atento observador de lo que sucede en la industria a nivel internacional: “Al menos hasta julio de 2015 Alas Uruguay no va a volar”. Pensamos que nuestro compañero exageraba pero lamentablemente, el tiempo le dio la razón.

Para ser claros y lo más precisos posibles, el proceso del proyecto llevado adelante por los extrabajadores de Pluna tiene lo que pide por cábala según el conocido refrán “el inglés”: un mal comienzo.

El expresidente Mujica, luego de las subastas del 12 de setiembre y del 1 de octubre de 2012, en noviembre de ese año dijo “me la juego por los trabajadores”. Antes de semana de turismo de 2013 se hablaba de la inminencia de la aprobación de un préstamo del FONDES por 30 millones de dólares y la cesión en venta de al menos tres de los 7 CRJ900 exPluna. Inclusive esa operación llegó a realizarse, se firmó el compromiso de compra-venta de los aviones por 47 millones de dólares con dos años de gracia y cuotas en diez años más. El regreso conocido de los aviones al Concurso tras la declaración de inconstitucionalidad de la ley 18931 de liquidación de Pluna anuló la operación.

Durante el primer semestre de 2014 se liberó la primera partida del FONDES para que Alas Uruguay comenzara a funcionar y merced a la buena voluntad del síndico del concurso de Pluna SA y de Puerta del Sur, las oficinas que utilizara Pluna SA en el Aeropuerto Carrasco, convenientemente equipadas pasaron a disposición de Alas Uruguay.

En octubre de 2014,  en el Aeropuerto de Carrasco efectuó la presentación formal de la empresa. De esa presentación hace rato se cumplieron seis meses y aún no vuela una mosca.

De allí en más comenzó un círculo vicioso que solamente la tozudez o determinación de los exPluna ha permitido que el proyecto siga adelante y quizás, esté muy próximo a ponerse en marcha. Dios lo quiera.

Todo lo que podía pasar para ir demorando el inicio pasó.

En algunos casos por razones políticas o burocráticas, solamente entendibles en este tercer mundo que habitamos.

En otros casos por miserias humanas y controversias laborales ajenas a la incipiente aerolínea.

Pero también hubo errores estratégicos y de gestión de los propios interesados los que se mezclaron con las consabidas parcelitas de poder de los organismos públicos, esas parcelitas de las que a veces ni se enteran las propias jerarquías.

Los errores estratégicos y de gestión dieron chance a la “aplicación del reglamento”, ese reglamento que es común que en algunos casos que no revisten gravedad ni afectan la seguridad, desde los Estados se pasan por alto o se hace la vista gorda en aras de facilitar el bien común, esta vez fueron detectados, expuestos y al mejor estilo de Gasalla se le dijo a Alas Uruguay “para atrássss”.

Algún día, cuando Alas Uruguay esté funcionando y se pueda afianzar en un mercado que la está necesitando (se aceptan alaridos en desacuerdo), será la hora de entrar en detalles más precisos, los
que en el actual contexto es más aludable ignorar. Solamente podemos decir que faltan detalles para terminar la certificación y que es casi seguro que finalmente el próximo martes llegue el segundo avión y se estima que a mediados de julio lo haga el tercero.

La ley de Murphy podemos asegurar que se ha cumplido con creces. Nobleza obliga a reconocer que no es fácil gestionar esta etapa de certificación y de preinicio de una aerolínea en las condiciones que lo están haciendo. Integrando un proyecto que es herencia de un gobierno anterior después de un monumental error de ese gobierno anterior (el cierre de Pluna). Cobijados únicamente por el paraguas del FONDES, herramienta creada por el gobierno anterior, despreciada por el gobierno actual y cuestionada por la oposición.

Pagando ajustes de cuentas ajenas de parte de los que tienen que poner el garabato tanto en los tablados económicos como en los políticos como en los técnicos y a todos les cuesta decir “tré”(1).

Por todo lo expuesto y a esta altura del partido, sabiendo de sobra que a las actuales autoridades no les costaría nada “ponerle la tapa” al FONDES a Alas Uruguay y a todo lo que hayan heredado de Mujica, seguimos llamando a la reflexión, a blindar a Alas Uruguay como Aerolínea Nacional de Referencia para que Uruguay pueda volver a tener alas y ya de paso preocuparse por clarificar la situación de BQB y/o Amaszonas para que de una vez por todas la aviación comercial uruguaya deje de estar out y se ponga las pilas de una buena vez que buena falta nos hace a todos.

Nunca como ahora habría que citar a Martín Fierro porque…no es que vengan los de afuera, ya están.

(1) Expresión vocal de los directores de murga en el carnaval uruguayo para que el coro empiece a cantar.

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Fuente: Portal de América

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