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La fatiga y el transporte aéreo, columna de Rosario Avilés

Diciembre 1, 2015

No son pocos los legos que opinan que las jornadas de los tripulantes de vuelo y otros profesionales dedicados a la aviación son “cómodas”. Si deben volarse 90 horas por mes o al máximo 100, de acuerdo a la ley, e incluso hay meses donde los tripulantes de determinadas compañías sólo alcanzan a completar 50 o 60 horas de vuelo en 30 días, lo más fácil es pensar que no se requiere tanto esfuerzo. Nada más alejado de la realidad.

El que en bitácora se puedan tener una cantidad determinada de horas no significa que ese sea el total de las horas trabajadas. Incluso, no sólo se trata del total de horas sino del estrés y la alteración de ciclos al que se ve sometida la persona que hace ese tipo de trabajo.

En mayo de 2014 se publicó en el Diario Oficial de la Federación un proyecto de Norma Oficial Mexicana relativa a la fatiga. El nombre de la NOM-117 es “Especificaciones del Sistema de Gestión de Riesgos Asociados a la fatiga”.

Ya el solo nombre nos muestra claramente que estamos hablando de un riesgo y que éste debe gestionarse de forma profesional y adoptarse “las medidas necesarias para garantizar las condiciones máximas de seguridad de la aeronave y su operación”, según reza dicho proyecto que no ha dejado de serlo.

Con el propósito de analizar este problema, el Colegio de Pilotos Aviadores de México realizó un Encuentro de Seguridad Aérea hace unos días y durante las conferencias, se expresaron preocupaciones en torno a la necesidad de evitar, a través de la normatividad, la capacitación y la operación responsable, que el personal técnico aeronáutico sufra de fatiga pues esto pone en peligro la seguridad.

Se sabe que la fatiga puede incidir negativamente en la concentración o la capacidad de reacción frente a un estímulo. Tratándose de personal técnico-aeronáutico esto se vuelve crítico pues un solo segundo puede hacer la diferencia.

Aunque suene a drama, está absolutamente comprobado que entre los factores contribuyentes o determinantes de un accidente están momentos de distracción o de discernimiento defectuoso. En todo caso, el proyecto de la NOM hace referencia a la seguridad operacional mencionando estos criterios.

Como conclusión de esta cita, se dijo que los principales factores que inciden en la fatiga son un elevado número de horas de trabajo continuo; el estrés que genera una alta carga de labores en cabina o en centros de control de tránsito aéreo; los cambios de usos horarios, la realización de vuelos nocturnos o turnos que no sean fijos, cosa que no es normal en otro tipo de trabajos.

Algo que es fundamental es que la fatiga crónica agudiza aún más estos problemas. No es lo mismo tener una semana difícil a que se haga costumbre doblar turnos o tener jornadas continuadas, de tal modo que esto se vuelve la norma y no la excepción.

De acuerdo a los técnicos del encuentro, la investigación científica indica que las consecuencias de no dormir se pueden equiparar a los síntomas del estado de embriaguez y si no se permite y hasta está penalizado que un tripulante haga su trabajo en un estado tal, con mayor razón se debería penalizar a los empleadores que provoquen que un tripulante o un controlador haga su trabajo con fatiga.

Ojalá que la NOM se apruebe a la brevedad y que se incluya en ella a los Controladores de tránsito aéreo. Esto mismo lo expresó el representante de la Dirección General de Aeronáutica Civil, presente en el evento. Pues ojalá.

E-mail: raviles_2@prodigy.net.mx; twitter: @charoaviles

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Fuente: Rosario Avilés para AeroLatinNews

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