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En torno al convenio bilateral, columna de opinión de Rosario Avilés

abril 13, 2016
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El miércoles pasado, la Senadora Marcela Guerra convocó a un foro en la vieja Casona de Xicoténcatl para escuchar opiniones en torno del Convenio Bilateral de Aviación México-Estados Unidos. Los convocados fueron directivos de aerolíneas, autoridades de la Secretaría de Comunicaciones (SCT), representantes de trabajadores y gremios y otros asistentes, entre los cuales estaba la Comisión de Competencia (Cofece).

Este nuevo convenio –que sustituye al varias veces revisado de 1960- está aún en fase de aprobación por parte del Senado de la República y aun cuando todos los participantes del foro expresaron su apoyo a la ratificación, hay matices en cuanto a ese apoyo se refiere.

Debido a la importancia de algunos de los comentarios vertidos ahí, conviene que las “complicaciones” no se soslayen como si sólo se trataran de un accidente en un camino desbrozado, sino como lo que realmente son: Solicitudes para que el Senado imponga salvaguardas a un convenio que en muchos sentidos puede ser o bien un arma de verdadera competitividad o al contrario, la tumba de la industria aérea nacional.

Ya lo dijo el CEO y director general de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), Tony Tyler: El impulso del sector aéreo en la economía es detonador de muchas más actividades, crecimiento económico y creación de empleo. Hacer este trabajo con cuidado requiere comprender las circunstancias específicas de nuestro transporte aéreo.

Un posicionamiento muy importante fue el que hicieron los trabajadores y profesionistas agrupados en el Frente en Defensa de la Aviación Nacional (FDAN). Contrario a los análisis superficiales, lejos de contradecir su posición inicial, los trabajadores se abocaron a expresar en ese recinto del Senado las razones por las cuales al país le conviene rubricar ese acuerdo y los motivos por lo que no debe darse un cheque en blanco.

De entrada se piden 4 cosas muy específicas:

1) Que el Senado recomiende al Ejecutivo (Comunicaciones y Transportes y Relaciones Exteriores) la creación de un grupo de expertos para revisar los avances y efectos del acuerdo, tal como lo hace la Unión Europea en su acuerdo con Estados Unidos. Además, que le solicite que no se inicie el intercambio de notas diplomáticas hasta que concluyan las investigaciones y procedimientos de la Cofece para que la industria recupere la certidumbre y la confianza.

2) Que el Senado conserve sus facultades Constitucionales para aprobar o rechazar nuevas condiciones de apertura.

3) Que la SCT mantenga la vigilancia oportuna sobre las tarifas para evitar prácticas predatorias, de acuerdo a lo que dice nuestra legislación.

4) Concretar la transformación de la industria con una política de Estado que incluya aspectos como el fortalecimiento de la autoridad aeronáutica, la infraestructura, normatividad, capacitación, etc.

Lo más importante es que ante estas propuestas, la misma subsecretaria de Transportes, Yuriria Mascott, y diversos actores de la industria, como los directivos de Aeroméxico, Volaris y Canaero, se mostraron de acuerdo con la necesidad de tener un grupo de expertos que revise la marcha del convenio, tener un “piso parejo” en ambas naciones y en México, una política aeronáutica que dé garantías a la industria.

Lo único que este país no necesita es que gente que no es del sector quiera inventar el hilo negro y cambiar las reglas que el propio sector a nivel global ha probado como las mejores. Pues ya se tiene un buen marco y es preciso que el Senado le dé curso a estas propuestas para que el bilateral sirva de verdad para que nuestra aviación se fortalezca.

E-mail: raviles_2@prodigy.net.mx

twitter: @charoaviles

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Fuente: Rosario Avilés para AeroLatinNews

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