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Ningún país se queda atrás, columna de opinión de Rosario Avilés

Octubre 4, 2016

Una de las características de la Organización Internacional del Transporte Aéreo (OACI), derivado del Convenio de Chicago, ha sido la política de sumar a todos los países del orbe en su objetivo de conectarlos por vía aérea. Las diferencias en el grado de desarrollo económico o incluso en el nivel de seguridad y tecnología no sólo no han sido un obstáculo sino que se ha convertido en acicate para trabajar con todas las naciones: subirlas –a todas- al proceso de transformación.

Entre las características que marcaron la gestión del mexicano Roberto Kobeh González al frente del Consejo de la OACI, fue su empeño en cumplir esta política de inclusión. Esto lo llevó a conocer y visitar decenas de países y ser reconocido por gobernantes africanos, asiáticos y latinoamericanos como un incansable promotor de la inserción de los países menos aventajados, animando a los países desarrollados a brindarles asistencia técnica y económica.
Ahora, este impulso se está institucionalizando y ha concitado el interés de otros organismos como la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA); el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI), otros organismos de industria e incluso del Banco Mundial y agencias de ayuda al desarrollo.

En la reunión del 26 de septiembre, previa a la asamblea de OACI, se discutieron temas para facilitar el financiamiento y acelerar la aplicación de normas, políticas, planes y programas mundiales de aviación civil internacional y de hacerla sostenible en el programa denominado “Ningún país se queda atrás”.

Para la 39 Asamblea de la OACI, que inició el 27 de septiembre, se incluyeron diversos temas entre los que destacan seguridad y protección del medio ambiente. En la inauguración estuvieron presentes, además de los más de 2,000 ministros y otros delegados de los 191 países miembros de esta organización, los principales funcionarios de Canadá, Quebec y Montreal y la reunión se inició con un video grabado especialmente para la ocasión por el secretario general de la ONU, Ban-Ki-Moon.

La OACI ha desarrollado desde hace años un “sistema de sistemas” que involucra cuatro áreas a desarrollar dentro de la estructura del transporte aéreo y las ha clasificado por bloques. Las áreas de mejoramiento son: 1) operaciones aeroportuarias; 2) interoperabilidad mundial de datos y sistemas; 3) optimización de la capacidad y vuelos flexibles y 4) trayectorias de vuelo eficientes.

Cada bloque es escalable y tiene fechas finales de entrada en operación para que cada país vaya logrando los objetivos y en el 2030 todas las naciones estén enlazadas y homologadas.

En el tema Seguridad se tiene en agenda el Plan de Seguridad de la Aviación Mundial, donde se replantea el binomio seguridad-facilitación con nuevas disposiciones en materia de seguridad cibernética, zonas del aeropuerto, documentos de viaje y otros temas del área de tierra.

En cuanto al espacio aéreo se estima aprobar el Plan Global de Navegación aérea para modernizar los sistemas, en vista de la duplicación de los volúmenes tráfico para el 2030. Esto tiene qué ver también con los procedimientos de navegación basados en el rendimiento óptimo, que posibiliten el ahorro de combustible.

En el tema medioambiental, por su parte, se discute el Acuerdo sobre el crecimiento neutro de carbono a partir del 2020, los temas de ruido y combustibles alternativos. Además, hay dos propuestas para modificar los artículos 50 a y 56 del Convenio de Chicago para incrementar el número de miembros del Consejo y los que participan en el Comité de Navegación Aérea. Todo un reto cuya única forma de superar es precisamente la inclusión de todos los participantes.

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Fuente: Rosario Avilés para AeroLatinNews

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