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Estafeta: un caso de éxito mexicano, columna de opinión de Rosario Avilés

junio 22, 2017

En los albores de los 60’s llegó a México un empresario de origen alemán. Con sus 24 años y lleno de proyectos, Gerd Peter Grimm inició un negocio que en aquellas épocas era desconocido en nuestro país: la reexpedición de carga internacional con el concepto de “tarifa única”, que implicaba que el cliente sabría desde el inicio cuánto debía pagar por el servicio.

Sus competidores eran las grandes empresas multinacionales, como la Danzas, Panalpina, Schneker Kühne & Nagel, entre otras, que hoy en día son los grandes jugadores globales. En aquellos momentos, la empresa TRATASA, antecedente de lo que hoy es Estafeta, haría un importante cambio en la forma como se gestionaba en México la carga internacional.

Propiamente, Estafeta nació en agosto de 1979 y desde entonces revolucionó el mercado de la mensajería y paquetería, primero en la entrega en tiempo récord a través de transporte terrestre y desde el año 2000 vía aérea con los primeros Boeing 737-200 que empezarían a recorrer los cielos de México para entregar carga y paquetería, desde Tijuana hasta Cancún, de forma rápida y segura.

Actualmente, Estafeta transporta cada día dentro de México y hacia el extranjero 1,600 toneladas de carga terrestre y 62 vía aérea con mensajería y paquetería en un servicio que se mide con las grandes: DHL, FedEx y UPS en este mercado local.

El pasado 15 de junio se presentó en el Club de Industriales el libro titulado “La historia de Estafeta, un recorrido excepcional”, escrito por Oscal Howell-Fernández y editado por Planeta. En él se puede apreciar, como en los mejores casos empresariales que suelen estudiarse en las Escuelas de Negocios más prestigiadas, como Harvard y el IPADE, el recorrido sorprendente de un emprendedor que logra la excelencia a base de trabajo e innovación, que pasa de una empresa familiar pequeña a un conglomerado institucionalizado que mueve cada año 26 millones de envíos y crece a tasas superiores a la inflación desde hace años.

Estafeta posee una flota de 6 aviones, tiene centros operativos en todo el territorio nacional y da trabajo a casi 5,000 personas de forma directa. Algo impresionante es que en estos 17 años de operación tiene un récord de seguridad impecable y una garantía de entrega del 95 por ciento, que es uno de los más altos a nivel mundial.

Entre los grandes retos que tiene delante Estafeta se encuentran su necesidad de contar con infraestructura suficiente. Desde hace años que la empresa pugna porque el aeropuerto de San Luis Potosí, en el cual opera y que está bajo la batuta de Grupo Aeroportuario Centro-Norte (OMA), haga una mejora sustantiva en sus instalaciones. Se requiere una pista más amplia que permita optimizar las operaciones.

Otro gran reto y que ahora se convierte en oportunidad, es la próxima renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ya que con las actuales condiciones, tanto de acceso al mercado como de topes de importación, Estafeta no puede competir en igualdad de condiciones frente a sus similares de Estados Unidos.
Y es que empresas estadounidenses, como FedEx y DHL, tienen acceso ilimitado al mercado mexicano, en tanto que Estafeta está restringida para expandirse en territorio estadounidense.

La inversión mexicana en este tipo de empresas en EU también es una barrera y el monto en mercancías que pueden importarse a México está restringido a 50 dólares a través de una compañía como Estafeta, mientras que vía correo es de 300 dólares y en sentido contrario, en EU pueden importarse hasta 800 dólares en mercancía libre de impuestos. Una asignatura pendiente para nuestros negociadores.

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Fuente: Rosario Avilés para AeroLatinNews

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