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Hoteles todo incluido: claves para el crecimiento de América Latina y el Caribe

mayo 11, 2018

El concepto tradicional de los hoteles todo incluido –también conocido como all-inclusive– ha evolucionado significativamente en los últimos años para adaptarse mejor a las preferencias, continuamente cambiantes, del consumidor, la demografía y las modalidades de reserva. El comportamiento y las expectativas de los huéspedes también se están modificando, debido a un cambio en la mentalidad de los viajantes y el disruptivo impacto de la tecnología. Cada día más, los viajeros buscan experiencias vacacionales más personalizadas y auténticas, más participación y conexión con la comunidad local, y un compromiso genuino en prácticas ambientalmente responsables, mientras mantienen el control total de sus elecciones y observan una creciente dependencia de los dispositivos móviles y electrónicos, como método de reserva preferido. Un modelo 2.0 mejorado del all-inclusive se está volviendo más sensible a las necesidades del consumidor y está experimentando una emocionante metamorfosis.

El comienzo de los hoteles todo incluido
El modelo comercial tradicional de los hoteles todo incluido se concibió originalmente en torno a la idea de un paquete de vacaciones estático que incluyera alojamiento, comidas y entretenimiento a un precio fijo. En las décadas de los 80 y 90, el concepto se expandió rápidamente, a lo largo de los destinos de playa en México y el Caribe, y fue muy popular entre los viajeros estadounidenses, canadienses y europeos que buscaban vacaciones en climas cálidos y a precios asequibles.

Pese a que el turismo fue, históricamente, un importante impulsor de la actividad económica local (y en muchos casos el principal) varios de estos destinos emergentes tenían una limitada infraestructura turística, reducida conectividad aérea y terrestre, problemas de seguridad y una falta general de ofertas y servicios complementarios de turismo. Como tal, los viajeros muchas veces se sentían cautivos de estos hoteles todo incluido de gran escala, ya que la naturaleza limitada y, a veces primitiva, de las atracciones aledañas no promovían que los huéspedes se aventuraran fuera del complejo a explorar.

En las últimas dos décadas, muchos países se han beneficiado del rápido crecimiento del turismo y el desarrollo de la infraestructura y las ofertas turísticas, y de la maduración general de los destinos. Solo en el Caribe, el volumen de visitantes se triplicó, pasando de aproximadamente 6,7 millones a 20,1 millones, entre 1980 y 2010. Además, se estima que llegará a los 26,5 millones en 2018, y 39 millones en 2028, según el World Travel & Tourism Council.

Muchos de estos destinos, que por necesidad tenían un modelo más tradicional de todo incluido, ahora ofrecen un espectro más amplio de servicios y comodidades, lo que ha permitido que los viajes experienciales prosperen. Esto ha resultado en la evolución del concepto del todo incluido, desde una experiencia estandarizada dentro de un gran resort a una opción de vacaciones más personalizada y local, donde los huéspedes se sienten incentivados a aventurarse fuera de los hoteles. Además, muchos centros turísticos están renovando su abanico de actividades recreativas complementarias, para incluir más experiencias de calidad con proveedores turísticos locales, como excursiones fuera del sitio que incluyen actividades de aventura al aire libre y visitas a sitios históricos y patrimoniales, experiencias culinarias para aprender sobre la gastronomía local y caminatas para observar la artesanía local. Esto, a su vez, ha llevado a los visitantes a disfrutar de una experiencia de vacaciones más auténtica y a desarrollar una conexión más fuerte con el lugar de destino…

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Fuente: https://www.elobservador.com.uy/hoteles-todo-incluido-claves-el-crecimiento-america-latina-y-el-caribe-n1230402

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