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Curiosidades

¿A cuánto está el kilo de billete en este avión?

05/04/2013

La posibilidad llevaba planeando (nunca mejor dicho) desde hace tiempo en el mundo de las aerolíneas. El hecho de que el precio del billete de avión dependa del peso del usuario es una medida que se viene barajando o sugiriendo de tiempo en tiempo por algunas compañías aéreas.

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Muchas veces con bastante cachondeo, sin ir más lejos aquí tienes una estrategia publicitaria sobre una aerolínea falsa cuyo principal alegación consistía en anunciar que establecería el precio del billete en base al peso del viajero (todo terminó por ser sólo una artimaña publicitaria con el fin de hacer ver el posible gancho de un medio de comunicación para futuros anunciantes). O esta otra, una inocentada por parte Ryanair en la que la compañía obligaría a que el personal de cabina adelgazara con el fin de ahorrar combustible, entre otras medidas como la de poner menos hielos en las bebidas que se sirvan frías, etc.

Pero todo llega y lo que ayer era una broma o una publicidad más o menos falta de escrúpulos hoy se hace realidad. Finalmente la aerolínea SamoaAir ha puesto en práctica esta medida: El precio del billete oscilará en virtud de la tara del viajero, entendiendo esta como la suma de su peso corporal más el de su equipaje.

La cuestión tiene sus claroscuros. Por un lado está la discriminación que se hace en virtud de las características personales de cada uno y eso no es bonito, a mí al menos no me gusta u observo estas medidas con una cierta aprensión.

Pero sin embargo, por otro, no me digas que no parecen injustas algunas las actuales polí­ticas de las aerolíneas con respecto al "peso". Me explico y te pongo un par de ejemplos. Tradicionalmente por el precio del billete uno puede facturar equis kilos de peso, y si se pasa, se paga más. Resulta que mi peso es de 74 kilos y el de mi querida esposa 60 (pongo lo de querida porque es verdad"¦ ¡ah! y porque me lee) y sin embargo la cantidad de kilos que tenemos derecho a facturar en el equipaje es el mismo"¦ ¿no sería más justo que a mi santa le permitieran facturar por el mismo precio 14 kilos más que a mí (o a mí 14 menos)? Y eso teniendo en cuenta que la diferencia no es excesivamente grande, las hay mucho mayores.

Por ejemplo, en nuestro último viaje en avión vimos a un"¦ un"¦ (sinceramente no sabría como denominarlo) digamos que a un angelito que pesaría no menos de 200 kilos, grande en todas sus dimensiones, que ocupaba, como podía e incrustado en su asiento, una única plaza. ¿Pagaría este hombre el mismo precio que nosotros suponiendo que lo hubiéramos contratado por el mismo medio? Supongo que sí.

Así que, teniendo en cuenta que la diferencia media de peso con el resto de pasajeros rondaría los 140 kilos no deja de ser una situación sorprendente. Al final, según este argumento parece razonable que el precio del billete dependa de la masa total que el usuario aporta al avión con independencia que sea de su propio peso o de equipaje.

Además, sobre la actualidad de Samoa Air hay un elemento para la reflexión, se trata de que precisamente Samoa está en una de las regiones, en realidad toda la zona de la micronesia, con mayor tasa de obesidad del planeta ¿será casualidad? Para que te hagas una idea Samoa ocupa el sexto lugar entre los países con mayor IMC medio tanto para hombres como para mujeres. Por delante de Samoa se encuentran países de su misma zona como Nauru (¿te suena? debería), Islas Cook, Tonga, Niuie y en el caso de los varones, también Estados Unidos.

Me temo que algún día, y no es una broma, los remedios adelgazantes exprés tipo dietas milagro y similares terminen por usar el argumento de "Pierda peso con la Dieta-Jet y ahorre en sus billetes de avión". Tiempo al tiempo. Otro aspecto negativo es que la medida termine por extenderse y además de abarcar a todas las compañías aéreas empiecen a sumarse los trenes, autobuses, transportes público"¦ ¿Te imaginas el precio del taxi en virtud del peso que has dado al sentarte? (no sé que opinará de esto mi compañero en el blog "Ni libre ni ocupado" Daniel Díaz)

El lado positivo podría buscarse en que así es probable que la gente que se va de vacaciones en avión se controle más durante este periodo (momento típico del año en el que más kilos se ganan) viendo que si engorda durante las mismas, el billete de vuelta se incremente de forma sensible con respecto al de la ida.

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