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Cómo las bodegas de los aviones se convertirán en lujosas suites
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Cómo las bodegas de los aviones se convertirán en lujosas suites

Las aerolíneas y los fabricantes como Boeing y Airbus, además de un ejército de ingenieros y diseñadores industriales, buscan alternativas para darle una nueva vida a la bodega de los aviones. Entre los planes que circulan, llama la atención esta propuesta para reconvertir parte de este espacio en una exclusiva suite con impactantes vistas aéreas.

El proyecto es desarrollado por el ingeniero aeronáutico Florian Barjot, que fundó una compañía para desarrollar las suites Earth Bay.

Las suites del aire
La idea consiste en adaptar parte de la bodega en una amplia habitación voladora, equipada con una cama doble y con cómodos asientos.

Uno de sus rasgos destacados es la gigantesca ventanilla de 12 paneles, ubicada en donde actualmente se encuentra la puerta de la bodega.

Cada uno de ellos estará recubierto por siete capas de un material transparente, que cumplirán las funciones de proteger contra impactos, distribuir la presión del fuselaje, etcétera.

Las ventanillas estarán montadas en una estructura de aluminio y titanio, especifica Barjot en su plan de negocios, que estará fija a la estructura del avión.

Otros usos
Además de la suite con la cama doble, otra parte puede habilitarse para colocar dos asientos, o cuatro enfrentados con una mesa plegable, que puede servir para que los pasajeros puedan comer o mantener reuniones

También sería posible agregar un exclusivo baño para los ocupantes de la suite, precisa el proyecto.

Aunque la aerolínea que se decida por este proyecto tendría que realizar una inversión de 2,5 millones por avión, Barjot asegura que se podrían obtener hasta 3,6 millones de euros de ingresos adicionales por la venta de billetes para esta suite aérea.

Dudas del proyecto
Sin embargo hay algunas dudas sobre la viabilidad de la iniciativa. Por razones de seguridad los pasajeros deberían volar en la cabina principal, y recién podrían acceder a la suite cuando el avión haya alcanzado la altura de crucero.

Lo mismo para el aterrizaje: en esos momentos deberían dejar la comodidad de este lujoso habitáculo y regresar a sus asientos.

Si unos pasajeros tienen suficiente dinero para pagar por esta suite, no se contentarán con volar –aunque sea 15 minutos- en la clase económica. Y ninguna compañía querrá tener dos o cuatro asientos en una categoría exclusiva sin ocupar durante el vuelo.

En el proyecto no se precisa cuánto deberían cobrar las aerolíneas por usar esta suite, pero el precio de los billetes no podría ser superior a lo que cuesta viajar en jets privados. A lo sumo, el nicho con más potencial sería el de los vuelos de largo radio…

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