John Rodgerson, CEO de Azul Linhas Aéreas, destacó en una publicación en LinkedIn la colaboración de otras aerolíneas y actores de la industria para atender a los pasajeros y mitigar el impacto de las dos contingencias que afectaron esta semana las operaciones de la compañía en Brasil.
Según explicó el ejecutivo, la primera situación fue una interrupción del suministro eléctrico durante varias horas en el Aeropuerto Internacional de Viracopos, principal hub de Azul, donde la aerolínea opera cerca de 200 vuelos diarios. Posteriormente, una falla en la recepción de la señal GPS de su flota Embraer E2 obligó a dejar temporalmente en tierra a más de un tercio de sus aeronaves.
Ambas contingencias provocaron ajustes y cancelaciones, mientras los equipos de Azul trabajaron para atender a los pasajeros, reorganizar la operación y buscar alternativas para reducir el impacto. Rodgerson aseguró que la seguridad se mantuvo como prioridad durante todo el proceso y que los equipos continuaron movilizados para recuperar gradualmente la normalidad de la red.
En este contexto, el CEO de Azul puso especial énfasis en la colaboración recibida de otros actores de la industria. Según relató, LATAM Airlines se comunicó en varias oportunidades para ofrecer apoyo en la acomodación de pasajeros y contribuir a la operación de Azul, mientras que Abra Group también se puso a disposición de la compañía en lo que fuese necesario. Rodgerson extendió además su agradecimiento a los tripulantes de Azul, LATAM y GOL Linhas Aéreas, así como a la Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil (ANAC), Aeroportos Brasil Viracopos y otros profesionales del sector que colaboraron durante la contingencia.
Para Rodgerson, la respuesta de la industria demostró que “Cuando las personas necesitan ayuda, la colaboración puede hablar más fuerte que la competencia”, afirmó.
El ejecutivo destacó que los últimos días no solo evidenciaron la magnitud de los desafíos que puede enfrentar la aviación, sino también su capacidad para actuar de manera conjunta ante situaciones complejas. “Gestos como estos demuestran que, cuando están en juego la seguridad y el bienestar de los pasajeros, la industria aérea sabe unirse en torno a lo que realmente importa”, afirmó.
Dos contingencias consencutivas
El martes 22 de septiembre, el Aeropuerto Internacional de Viracopos, en Campinas, São Paulo, sufrió durante la madrugada una interrupción eléctrica que afectó el área de check-in. El suministro comenzó a restablecerse alrededor de las 9:30 horas, pero más tarde una falla global en la recepción de la señal GPS de los Embraer E195-E2 generó nuevas alteraciones en las operaciones.
Azul, el mayor operador del modelo, informó que esta segunda contingencia provocó la cancelación de más de 80 vuelos y afectó a más de 8.000 pasajeros, además de generar retrasos. El problema también tuvo impacto en otras aerolíneas que operan el E2, particularmente en Canadá y México.
Embraer y Honeywell iniciaron una investigación conjunta para determinar las causas de la falla y evaluar posibles medidas correctivas. Durante la noche, el problema comenzó a superarse y Azul reanudó gradualmente sus operaciones con los Embraer E2, mientras otras compañías también comenzaron a recuperar los vuelos afectados.