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Industria Aeronáutica

México: La guerra de los drones por ganar lugar en el mercado

febrero 26, 2015

Una aeronave Helio Courier, rehabilitada por estudiantes de Ingeniería en Aeronáutica, da la bienvenida al hangar de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Electrónica (ESIME) Unidad Ticomán del Instituto Politécnico Nacional (IPN). La escuela alberga un taller de aeromodelismo donde discretamente nace una empresa de vehículos aéreos no tripulados (VANT), también llamados drones.

Se trata de MAVA Aeronáutica, constituida en el 2014 y conformada por 23 estudiantes de la ESIME y de la Universidad Nacional Aeroespacial de Járkov, de Ucrania. Su sede, por el momento, se encuentra en esa unidad del campus del IPN en el norte de la ciudad de México.

Son entusiastas y expertos en aeronáutica. Los lidera Rafael Trujillo Torres. Trabajan día y noche en el desarrollo de un avión no tripulado equipado con una cámara y pensado para vigilancia. En México se realizan principalmente los diseños e investigaciones en aerodinámica; en Ucrania, la tecnología de navegación y sistemas informáticos de reconocimiento de imágenes para dotar de inteligencia al registro visual.

Aunque MAVA Aeronáutica es de creación reciente, lo cierto es que en México existe una tradición en investigación en este tipo de aeronaves.

El ingeniero José Javier Roch Soto dirige la ESIME Ticomán. Es un veterano de la aeronáutica nacional y representó a México ante las Naciones Unidas en la Comisión sobre la Utilización Pacífico del Espacio Ultraterrestre. “Nosotros empezamos a desarrollar. En ese entonces no existía la ESIME Ticomán. Aeronáutica estaba en Zacatenco y empezamos a tener proyectos de vehículos no tripulados. En ese caso específico fueron el Tláloc I, Tláloc II y el Buscador. Esto fue alrededor de 1978 y 1979, cuando se iniciaron en la carrera de Ingeniería en Aeronáutica en la ESIME, proyectos de diseño y desarrollo en aeronaves”, recordó en entrevista.

Tláloc I, por ejemplo, era usado por la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (Sagarpa) para el “bombardeo” de las nubes con yoduro de plata para la generación de lluvias. A la par, la industria militar internacional desarrollaba drones que servían como “blancos” para entrenamiento de las Fuerzas Aéreas.

La expansión de los drones para uso civil ha impulsado la popularización de los VANT en años recientes, principalmente los multirrotores que son como pequeños helicópteros. De acuerdo con un estudio de la consultora Teal Group del 2014 a escala global, el gasto anual en vehículos aéreos no tripulados se duplicará en una década, al pasar de 6,400 millones de dólares a 11,500 millones de dólares, con un acumulado de 91,000 millones de dólares. En 10 años, 86% del mercado corresponderá a usos militares y 14% a civiles, según datos de la consultora.

México comienza a figurar como un mercado potencial para la comercialización de drones, principalmente para usos civiles, como el levantamiento de imágenes con fines de entretenimiento o vigilancia.

Para la firma de origen chino DJI, uno de los principales fabricantes de drones para usuario final en el mundo, el mercado mexicano representa entre 4 y 4.5% del total de sus ventas globales y el principal en América Latina, dijo Mario González, director general de Heliboss, comercializadora de DJI en el país desde el 2012.

DJI no revela la cifra de sus ingresos pero su fundador, Frank Wang, dijo al South China Morning Post que en el 2013 generó ingresos por 131 millones de dólares, con crecimientos de entre 300 y 500% anualmente.

“Aproximadamente 60% de los consumidores son empresas que se dedican al contenido. Tal vez entre 10 y 15% son personas que los utilizan como hobby y los demás son empresas que lo utilizan para otros fines como arquitectura, ingeniería, seguridad, seguimiento de obras”, afirmó González.

Otro de los jugadores es la firma francesa Parrot, que anunció en el 2014 el lanzamiento en México de sus minidrones para uso recreativo.

Los albores de una industria

IronDrone, nacida en Tijuana, forma parte de una incipiente ola de emprendimientos con raíces mexicanas en la industria de los drones. Iván Lozano fundó IronDrone, como un emprendimiento egresado del programa de aceleración 500 Startups. Otras firmas son Quetzal Aeroespacial, de Querétaro; 3D Robotics, del mexicano Jordi Muñoz y el ex editor de la revista Wired, Chris Anderson, o MAVA Aeronáutica, desde el IPN.

La competencia internacional ha obligado a los expertos locales a redefinir una industria nacional con mucho potencial, pero con bajo desarrollo. Se trata, como demuestran Roch Soto y la ESIME Ticomán, de un sector en el que México tiene tradición desde el área de investigación…

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Fuente: http://eleconomista.com.mx/tecnociencia/2015/02/25/guerra-drones-ganar-lugar-mercado

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