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Editorial ALN: El último viaje de Jorge Chávez

23/09/2013

Cuesta comprender cómo alguien puede llegar a apasionarse tanto por lo que hace. Un humilde pescador arriba de su bote, en plena soledad de un inmenso, profundo y traicionero mar junto a sus redes. Un piloto y su avión desafiando los cielos a miles de kilómetros de altura. Cuesta creer cómo, una maravillosa pero difícil hazaña, puede cambiar para siempre la vida de una persona.

Jorge Chávez Dartnell nació en París, Francia, un 13 de junio de 1887. Desde pequeño destacó en el deporte, en atletismo, llegando a ganar más de una competencia interescolar. También fue un avezado pintor y caricaturista.

Otra de las tantas cosas que le gustaba a Jorge era el mundo de las tuercas y los motores; fue un experto al volante en carreras de automovilismo. La velocidad era parte de su vida.

Pero, al parecer, este ingeniero de la Ecole d"™Electricité et Mécanique Industrielles Violet de París no sólo quería correr por tierra. En su mente ya rondaba una idea que lo entusiasmaba: perfeccionarse y correr por el cielo.

Luego de estudiar en la escuela de aviación de los hermanos Farman, vinieron los desafíos para este piloto peruano-francés. En 1910, a la edad de 22 años, se mantuvo en el aire por 1 hora 42 minutos. Era su primer vuelo en la ciudad de Reims.

Y es que Jorge Chávez era un joven para batir récords, como el mundial de altura de Issy-Les-Moulinreaux: 2.652 metros fue su registro. Sin embargo, un nuevo desafío lo haría competidor de su más grande hazaña.

El aviador que lograra cruzar los Alpes y regresar con vida, ganaría una importante suma de dinero de parte de un aeroclub italiano. Tres pilotos aceptaron la propuesta, pero sólo dos compitieron; el tercero no se presentó a la hora y quedó eliminado.

El 23 de septiembre de 1910, aquel apasionado piloto despegó desde la localidad suiza de Ried-Brig rumbo a la ciudad de Domodossola, Italia. Desde las alturas y a sólo segundos de la meta, Jorge ya cantaba victoria. No obstante, el destino le jugó en contra al momento de aterrizar: un fuerte viento atentó contra las alas de su monoplano y cayó en picada desde 20 metros.

Cuatro días después y producto de sus lesiones, el malogrado piloto dejó de respirar. La fecha de su último y trágico viaje quedó establecida como el Día de la Aviación de Perú. "Arriba, siempre arriba" fueron las últimas palabras que Jorge Chávez emitió desde su lecho antes de cerrar los ojos.

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Fuente: Fabrizio Bahamóndez, AeroLatinNews

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