El 10 de abril de 2026 culminó una reforma esperada, aplazada en varias ocasiones y desplegada por fases, dentro de la modernización de los controles en las fronteras exteriores del espacio Schengen. Puesto en marcha el 12 de octubre de 2025 como parte de una implantación progresiva, el Entry/Exit System, más conocido por sus siglas EES, ya funciona a plena capacidad en los 29 países europeos que lo aplican.
En la práctica, el sistema sustituye el estampado manual del sello en los pasaportes de los nacionales de terceros países admitidos para estancias de corta duración. A partir de ahora, cada entrada, cada salida y, en su caso, cada denegación de entrada quedan registradas de forma digital.
Para la Unión Europea, el objetivo es controlar mejor la duración de las estancias autorizadas y reforzar la detección del fraude de identidad en frontera.
Quiénes están afectados por el EES
El sistema está dirigido a los viajeros no europeos, tanto si necesitan visado como si están exentos de él, cuando se desplazan al espacio Schengen para una estancia corta, dentro del límite habitual de 90 días en cualquier período de 180 días.
Se aplica, por tanto, tanto a un turista estadounidense, británico, canadiense o japonés como a un viajero obligado a presentar un visado Schengen de corta duración.
En cambio, los ciudadanos de la Unión Europea y del espacio Schengen no están incluidos en este sistema. También quedan excluidos los titulares de un visado de larga duración, de un visado para territorios de ultramar o de un permiso de residencia. La excepción se extiende asimismo a los nacionales de Andorra, Mónaco, San Marino y el Vaticano.
Qué se registrará a partir de ahora en la frontera
Con el EES, las autoridades fronterizas conservan los datos que figuran en el documento de viaje, pero también información vinculada al propio cruce.
Entre los datos registrados figuran el nombre y apellidos, la fecha y el lugar de nacimiento, la nacionalidad, el número del documento de viaje, el país de expedición y su fecha de caducidad. A ello se suman la fecha, la hora y el lugar de entrada o salida.
El sistema también almacena una imagen facial y, salvo en el caso de los menores de 12 años, las huellas dactilares. Si se deniega una entrada para una estancia corta, esa decisión también queda inscrita en el sistema.
El EES también servirá para contar con mayor precisión los días de presencia
Para los viajeros, el cambio más visible es fácil de entender. El pasaporte ya no se limita a ser controlado y sellado: pasa a convertirse en la puerta de entrada a un expediente digital de viaje.
En un primer paso por frontera bajo el EES, el procedimiento puede ser más largo, ya que hay que recoger los datos biométricos y crear el registro. En los desplazamientos posteriores, el sistema está pensado para agilizar las comprobaciones gracias a la información ya almacenada. La Comisión Europea destaca, además, los primeros resultados del despliegue progresivo: más de 45 millones de cruces fronterizos ya registrados, más de 24.000 denegaciones de entrada y más de 600 personas identificadas como riesgo para la seguridad.
Es uno de los efectos más concretos del nuevo sistema. El EES debe permitir un seguimiento electrónico del tiempo realmente pasado en el espacio Schengen, allí donde los sellos en el pasaporte a veces resultaban difíciles de leer, incompletos o directamente inexistentes. La Unión Europea ofrece, además, una herramienta oficial que permite a los viajeros comprobar cuántos días les quedan antes de alcanzar el límite de 90 días dentro de un período de 180.
Para las administraciones, este seguimiento automatizado también debe facilitar la identificación de las estancias superiores a las autorizadas. Para los viajeros, reduce la zona gris que todavía rodeaba algunas situaciones de estancia corta…