Sun-to-liquid es un proyecto respaldado por la Unión Europea (UE), cuyo objetivo es producir combustible para aviones a partir de la luz solar concentrada, agua y dióxido de carbono (CO2). Es, literalmente, convertir el sol en líquido para propulsar aeronaves, ¿hay una forma más sostenible?
Aviones más limpios, prácticas operativas innovadoras y otras novedosas iniciativas son algunas de las estrategias que viene implementando la industria aérea para asegurar la sostenibilidad de las empresas y del planeta.
Sin embargo, aún queda por delante el desafío más importante: pasar de los combustibles fósiles a aquellos que provengan de una energía de origen renovable, inocua para el medioambiente.
De sol a líquido
Un grupo de empresas especializadas en termoquímica y organizaciones de científicos investigadores se han propuesto la idea tan innovadora como increíble de convertir directamente la energía solar en líquido, sintetizándola con agua y dióxido de carbono para propulsar motores de avión.
Un experimento ‘loco’ que está arrojando sus primeras pruebas exitosas y prometedoras.
El proyecto
Sun-to-Liquid es un proyecto a cuatro años, financiado por la Unión Europea y Suiza, a través del programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la UE y de la Secretaría de Estado de Educación, Investigación e Innovación suiza (SERI).
El proyecto comenzó en enero de 2016 y finalizará el 31 de diciembre de 2019.
Participación española
El consorcio Sun-to-Liquid concentra a centros de investigación y empresas europeas del ámbito de la producción termoquímica de combustibles solares.