En los últimos años, el rol de la mujer en la aviación ha aumentado de manera significativa, siendo SKY un ejemplo de ello. Demostrando que no hay diferencia de capacidades y que no se necesitan cuotas ni otras medidas para demostrar que la mujer es capaz de salir adelante, la aerolínea chilena lidera en inclusión femenina.
A marzo de 2026, la mujer abarcar el 11,6% de la dotación de pilotos de SKY -44 de un total de 379-, cifra que supera ampliamente el promedio mundial estimado en 6,2%, según datos de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA). Se trata de uno de los logros que la aerolínea destaca, porque más que una meta es una forma de trabajar por una aviación que realmente de oportunidades para todos.
Los pilotos son sólo una parte del personal femenino en la aerolínea de bajo costo (LCC, por sus siglas en inglés). Las mujeres están cargos directivos, ejecutivos, de atención al cliente, pilotos, tripulantes de cabina, supervisores y también en tareas complejas como el mantenimiento.
“Esto no es algo nuevo, es una iniciativa antigua que partió con el convencimiento de la dirección de la compañía y que sostenemos con muchísimo orgullo”, resaltó Daniel Beláunde, CEO de SKY.
Un ejemplo de superación
La aviación es una industria de inclusión. Sin cuotas ni medidas especiales, ni ningún tipo de favoritismos, Marina Herrena es un ejemplo de cómo la mujer está presente en SKY y en cualquier área de la aviación.
Marina no pertenece a un círculo privilegiado, pero su profesionalismo la ha colocado en ese lugar. Como muchas chilenas, es una mujer de esfuerzo que lucha por salir adelante y se pone de pie por sobre cualquier adversidad. Ingresó a SKY hace 22 años y hoy, es supervisora Senior AOG, encargada de certificar los aviones antes de regresar a la operación, un rol clave en el mantenimiento.
Su pasión por los aviones la llevó al lugar que está hoy. Sin tapujos, bromea como hoy, muchos hombres le hacen caso y obedecen sus órdenes. Nadie está por sobre ella.
“Mi trabajo ahora es velar por la seguridad de los pasajeros, trabajar de acuerdo con los reglamentos aeronáuticos y lo que dice el manual del fabricante. Uno tiene que trabajar consciente y esta pega muy linda”, nos cuenta.
Su carrera la coloca como ejemplo para muchas mujeres que todavía ven lejano el mundo de la aviación. A pesar de que fue mamá cuando ya trabajaba, logró salir adelante y combinar su pasión, su trabajo con su familia. Con su caso, pone en evidencia que todo es posible si uno se lo propone.
“Ahora no hay puertas cerradas como antes. La compañía me abrió las puertas también porque soy mamá de dos hijos. Confíen en sus capacidades, ustedes pueden”, agrega.
Su testimonio también evidencia los desafíos que enfrentan muchas mujeres al equilibrar la vida familiar con trabajos de alta exigencia del trabajo. Con la ayuda de su familia ha podido compatibilizar los turnos, ordenar la casa y certificar los aviones.
“Es más difícil ordenar una casa que certificar un avión”, bromea entre risas….