Por Michael Schneider, Subdirector de Programas de Sostenibilidad de IATA
Cada vez más, los pasajeros exigen datos transparentes sobre las emisiones para poder tomar decisiones informadas sobre sus viajes. Un estudio de IATA realizado en abril de 2026 reveló que el 48 % de los viajeros, especialmente los de negocios, consultan habitualmente las emisiones de carbono relacionadas con sus vuelos al reservarlos.
La industria aérea apoya firmemente esta demanda de transparencia. Coincidimos en que los pasajeros deben tener acceso a la información necesaria para tomar decisiones informadas sobre el impacto ambiental de sus viajes.
Confiable y preciso
Sin embargo, para que esta información sea significativa y fiable, los datos subyacentes utilizados en estos cálculos deben ser precisos y estar estandarizados a nivel mundial. Para nosotros, esto significa obtenerlos de las aerolíneas (que tienen la visión más clara del consumo de combustible de cada vuelo) y calcular el impacto de CO2 mediante una metodología global. Además de generar confianza en la presentación de informes de emisiones, este enfoque también proporciona la forma más eficiente de cumplir con los requisitos normativos. No es necesario que cada organismo regulador invente su propia versión de la verdad para calcular las emisiones.
Lamentablemente, Europa avanza en una dirección que genera fragmentación, cargas administrativas innecesarias y costes adicionales para las aerolíneas.
La UE, Suiza y el Reino Unido han adoptado medidas para garantizar que los pasajeros tengan acceso a información sobre la cantidad de dióxido de carbono que generan sus viajes aéreos. Si bien la intención es buena, esto carece de un enfoque unificado para el cálculo de las emisiones de CO2. Por otro lado, esto representa una oportunidad para que las autoridades colaboren con el sector de la aviación y acuerden un mecanismo estandarizado. Dicha colaboración podría allanar el camino para un enfoque estandarizado por parte de los reguladores a nivel mundial.
Conexión CO2
De hecho, esa era la visión cuando IATA lanzó CO2 Connect en 2022. Desde entonces, ha demostrado ser el cálculo de emisiones más preciso disponible. ¿Por qué? Porque se basa en datos operativos de 110 aerolíneas, que monitorean y registran cada gota de combustible utilizada por sus aeronaves.
Este enfoque basado en datos reales distingue a CO2 Connect de las alternativas que se basan en modelos teóricos. Los datos reales nos permiten tener en cuenta con precisión las particularidades como el tipo de aeronave, el consumo de combustible, los factores de carga y la configuración de la cabina, además de poder calcular la reducción de emisiones que se logra con el uso de combustible de aviación sostenible.
Proporcionar datos a los pasajeros
Las aerolíneas ya utilizan CO2 Connect para proporcionar a sus clientes esta importante información. Gulf Air, por ejemplo, utiliza los datos de CO2 Connect —proporcionados por la empresa de software Chooose— para ofrecer a sus pasajeros información sobre emisiones. Se unen así a otras aerolíneas pioneras como Plus Ultra, de España, que muestra los datos de emisiones de CO2 Connect en su sitio web al realizar la reserva.
Tanto los gobiernos como los pasajeros desean información precisa sobre el impacto de CO2 de los viajes. Independientemente de quién pregunte o con qué propósito, la respuesta debe ser coherente. Por eso, nos esforzamos al máximo para que todas las partes interesadas —gobierno o industria— tengan acceso a CO2 Connect de IATA. Es una parte fundamental de nuestro compromiso con la transparencia en materia de emisiones.