El fin del histórico cierre de gobierno en Estados Unidos, que se extendió por 43 días, comienza a despejar el panorama para las operaciones aéreas del país. El Congreso aprobó la legislación de financiación la noche del miércoles, y se espera que el presidente la firme, reanudando así las operaciones federales y garantizando el pago retroactivo de los empleados, incluidos los controladores de tráfico aéreo.
Como respuesta directa, la Administración Federal de Aviación (FAA) y el Departamento de Transporte (DOT) de EE. UU. anunciaron que congelarán la reducción de vuelos obligatoria en el 6% actual.
Este movimiento revierte el plan original que exigía una escalada en los recortes, la cual debía pasar al 8% el jueves y alcanzar un 10% el viernes 14 de noviembre.
La crisis de personal se estabiliza
La orden sin precedentes de reducir la programación de vuelos en 40 de los principales hubs del país se implementó la semana pasada. La medida buscaba aliviar la presión sobre los controladores de tráfico aéreo, quienes trabajaron sin sueldo durante semanas.
La tensión financiera provocó un aumento en las jubilaciones, renuncias y ausencias por enfermedad, generando una grave escasez de personal.
Según informó The Seattle Times, el sistema mostró signos de estabilización antes del anuncio del fin del cierre. El sábado pasado, la FAA reportó 81 «disparadores de falta de personal» (staffing triggers), que obligaron a alterar operaciones. Para el miércoles, esa cifra se redujo a solo cuatro…