Aerolineas

Las Américas: actualización regional de IATA con su Vicepresidente Regional, Peter Cerdá

Las Américas tienen la posibilidad de convertirse en una de las regiones de mayor crecimiento de la aviación global en las próximas décadas, pero ese potencial dependerá de decisiones políticas coherentes, inversión en infraestructura y marcos regulatorios que no frenen la conectividad.

Así lo advirtió Peter Cerdá durante su intervención en la 82.ª Asamblea General Anual de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, celebrada en Río de Janeiro, donde realizó un amplio diagnóstico sobre el presente y futuro del transporte aéreo en la región.

Cerdá subrayó que la industria se encuentra en un momento clave, en un contexto en el que los costos operativos continúan bajo presión, especialmente por el precio del combustible, que en muchos mercados representa entre el 30% y el 40% de los gastos de las aerolíneas y cuya volatilidad sigue afectando la planificación del sector.

Ese encarecimiento, advirtió, no solo impacta en los balances de las compañías aéreas, sino que se traslada directamente a los pasajeros a través de tarifas más altas, reduce la conectividad y limita la capacidad de inversión en nuevas rutas. En última instancia, dijo, el efecto recae sobre el turismo, el comercio y el crecimiento económico de los países.

A pesar de ese escenario, Cerdá insistió en que la aviación sigue siendo una infraestructura esencial para América Latina y el Caribe, una región donde las distancias hacen del transporte aéreo una herramienta indispensable para la integración económica y social. El ejecutivo recordó que el sector sostiene alrededor de 8,3 millones de empleos en la región y aporta unos 240.000 millones de dólares al PIB, mientras que en América del Norte la contribución alcanza los 1,4 billones de dólares.

Uno de los puntos más destacados de su intervención fue el potencial turístico aún no explotado. Mientras México recibe cerca de 48 millones de visitantes internacionales, países como Brasil apenas superan los 9 millones, pese a su tamaño y diversidad. Otros mercados como Colombia, Chile, Perú, Argentina y República Dominicana muestran crecimiento, aunque todavía con amplio margen de expansión.

Sin embargo, la recuperación del tráfico aéreo no es homogénea. Colombia, Chile y República Dominicana se han recuperado con fuerza, mientras que Brasil, México y Argentina aún operan por debajo de los niveles previos a la pandemia. Para IATA, esta diferencia refleja un factor clave: las políticas públicas y las condiciones regulatorias determinan directamente el desempeño del sector.

En ese sentido, Cerdá destacó que la región vive una expansión gradual de la conectividad, impulsada por la apertura de mercados y el ingreso de nuevas aerolíneas internacionales. También mencionó el impacto positivo de eventos globales como la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá.

Uno de los cambios más relevantes, añadió, ha sido el crecimiento de la conectividad intra-regional, que suma decenas de millones de asientos adicionales desde 2016 y está permitiendo el desarrollo de rutas hacia ciudades secundarias y terciarias. Este fenómeno, explicó, representa una de las mayores oportunidades para dinamizar el turismo y la actividad económica en la región.

No obstante, el ejecutivo advirtió que persisten importantes obstáculos estructurales. Los impuestos y tasas representan cerca del 29% del precio de un boleto en América Latina, casi el doble que en Norteamérica, lo que limita la accesibilidad del transporte aéreo. “No se debe aumentar la carga impositiva porque impacta directamente en la demanda”, remarcó.

Como ejemplo, citó el caso de Brasil, donde un eventual aumento del IVA al 26,5% podría reducir la demanda hasta en un 30%. También mencionó el impacto de la nueva tasa de tránsito en Lima, que ya ha provocado cancelaciones de rutas, y las preocupaciones en Argentina por el incremento de tarifas regulatorias tras la apertura del mercado.

En contraste, destacó decisiones como la eliminación de un impuesto a los pasajes en Paraguay o la reducción de cargos en Barbados, medidas que han estimulado la demanda y mejorado la conectividad.

Cerdá también alertó sobre la creciente presión regulatoria en la región, con más de 150 propuestas en discusión que incluyen controles tarifarios, nuevas obligaciones para aerolíneas y regulaciones sobre equipaje. Aunque muchas de estas iniciativas buscan proteger a los pasajeros, advirtió que pueden tener efectos contrarios si no están alineadas con estándares internacionales.

Otro punto de preocupación es la congestión aeroportuaria. Más de la mitad de los vuelos de la región operan en aeropuertos saturados como São Paulo, Ciudad de México, Bogotá, Lima, Cancún y Miami. Aun así, destacó avances en países como Argentina y El Salvador, donde las inversiones recientes muestran el potencial de mejora.

En materia de eficiencia operativa, IATA insistió en la importancia de respetar los estándares globales en la asignación de slots, destacando avances en México y Colombia que permiten mayor previsibilidad en la operación.

El organismo también expresó preocupación por posibles cuellos de botella en Estados Unidos de cara al Mundial de 2026, especialmente en aeropuertos de alto volumen como Newark, donde cualquier reducción en capacidad podría tener efectos globales en el comercio y el turismo.

En el plano de la sostenibilidad, Cerdá destacó que las Américas podrían llegar a producir hasta la mitad del combustible sostenible de aviación (SAF) del mundo en el futuro. Sin embargo, advirtió que la producción actual sigue siendo limitada y que sin políticas adecuadas de incentivo, el objetivo de descarbonización del sector será difícil de alcanzar.

“No se puede descarbonizar la aviación haciéndola inasequible”, resumió.

De cara al futuro, IATA proyecta un crecimiento de la demanda del 3,7% anual en la región, lo que consolidaría a las Américas como uno de los motores del crecimiento global del transporte aéreo. Pero el mensaje final fue claro: ese potencial solo se materializará si gobiernos e industria logran coordinar políticas, reducir barreras y mantener la aviación accesible.

“Si hacemos las cosas bien, las Américas pueden convertirse en una de las grandes historias de crecimiento de la aviación mundial”, concluyó Cerdá.

 

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