El Aeropuerto Internacional El Dorado no es solo la principal puerta de entrada de pasajeros a Colombia; es, ante todo, el pulmón de la exportación nacional. Ante el anuncio de la Aeronáutica Civil de Colombia sobre una revisión integral al modelo de asignación de slots (franjas horarias de despegue y aterrizaje), según información de Portafolio.co, la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores) ha encendido las alarmas, exigiendo que cualquier ajuste se base en evidencias técnicas y no en decisiones administrativas aisladas.
Para el sector floricultor, la precisión en los horarios no es un lujo, sino una necesidad biológica. Las flores son productos altamente sensibles que dependen de una cadena de frío ininterrumpida. Según el gremio, cualquier «cuello de botella» generado por una mala calibración de los turnos operativos se traduce en:
Pérdida de calidad: cada hora de retraso en pista reduce la vida en florero del producto.
Saturación en tierra: si los aviones no despegan a tiempo, las terminales de carga se bloquean, impidiendo que los camiones provenientes de la Sabana de Bogotá descarguen nueva mercancía.
Sobrecostos: la falta de predictibilidad obliga a las aerolíneas a renegociar fletes, encareciendo el producto final en mercados clave como Estados Unidos y Europa.
El punto de mayor fricción reside en los picos estacionales. Durante periodos críticos como San Valentín y el Día de las Madres, el volumen de carga puede triplicarse, exigiendo una flexibilidad que el modelo actual permite, pero que una nueva regulación rígida podría asfixiar…