La prohibición de China de exportar diésel, gasolina y combustible para aviones amenaza con agravar la escasez de hidrocarburos y encarecer aún más los precios para la industria y el transporte en Asia, que ya enfrentan un suministro restringido debido a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Incluso antes de la medida, las refinerías asiáticas se apresuraban a asegurar envíos alternativos de crudo, mientras que varias plantas en el Golfo -muchas de ellas proveedoras de combustible para Asia- habían cerrado tras la paralización del transporte marítimo a través del estratégico estrecho de Ormuz.
China, el mayor importador mundial de petróleo, prohibió recientemente las exportaciones de combustibles hasta -al menos- finales de marzo, en un intento por anticiparse a posibles desabastecimientos internos, según fuentes.
La medida recorta unas exportaciones que el año pasado alcanzaron los 22.000 millones de dólares. Países como Australia, Bangladés y Filipinas, altamente dependientes del suministro de combustibles chinos, deberán cubrir sus necesidades en otros mercados.
China es el cuarto exportador de combustibles limpios de Asia, después de Corea del Sur, India y Singapur. Además, alberga el mayor sector de refinación del mundo y se le considera un proveedor flexible, ya que incrementa sus exportaciones cuando la demanda interna disminuye y los márgenes de exportación resultan atractivos.
Pekín ha mantenido durante años un sistema de cuotas para limitar las exportaciones de combustibles, pero la prohibición total representa un nuevo desafío, y el alza de precios ya refleja su impacto.
“El resto de los exportadores asiáticos simplemente no cuentan con volúmenes disponibles para reemplazar el papel de China como proveedor flexible de la región”, escribió el analista de Kpler, Zameer Yusof.
“Como resultado, es probable que los márgenes de refinación en Singapur continúen aumentando en el corto plazo, mientras el mercado se ajusta mediante barriles de reemplazo o, directamente, con destrucción de la demanda”, añadió, en referencia a los márgenes de referencia en el principal centro energético asiático.
Los precios de los derivados del diésel en Asia se dispararon a 150 dólares por barril el 17 de marzo, mientras que los swaps de combustible para aviones alcanzaron 163 dólares, frente a los aproximadamente 92 dólares previos a la guerra, según datos de LSEG. La gasolina se negoció el lunes 16 de marzo a 139,80 dólares por barril, en comparación con 79,30 dólares el 27 de febrero.
China suministró alrededor de un tercio del combustible para aviones de Australia el año pasado y cerca de la mitad del abastecimiento de Filipinas y Bangladés en 2024. Vietnam ya ha advertido a las aerolíneas que se preparen para reducir vuelos en abril debido al riesgo de escasez generado por la prohibición de exportaciones de combustibles.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China, al responder preguntas sobre el plan de Vietnam, declaró que las acciones militares en Medio Oriente deben cesar y que Pekín está dispuesto a cooperar con otros países en materia de seguridad energética.
Las empresas estatales chinas PetroChina y Unipec abastecen de combustible a Bangladesh, aunque dichos cargamentos pueden enviarse desde cualquier lugar que resulte económicamente viable. Bangladesh envió una carta a la embajada china solicitando garantías sobre los volúmenes contratados, informó un ministro a Reuters.
“Espero que continúen con sus suministros en este momento crítico”, señaló Aninda Islam Amit, viceministro de Energía, Electricidad y Recursos Minerales de Bangladesh.
Por su parte, el ministro de Transporte de Australia afirmó que las aerolíneas Qantas y Virgin están bien posicionadas para resistir las interrupciones de combustible relacionadas con la guerra y que no existen problemas de suministro en el corto plazo…