Honeywell International completó el 29 de junio la escisión planificada de Honeywell Aerospace, que ahora opera como una empresa independiente que cotiza en bolsa, en un movimiento que la compañía aeroespacial considera que la dejará mejor posicionada para expandirse, invertir y generar rentabilidad a largo plazo.
La nueva Honeywell Aerospace, con sede en Charlotte, Carolina del Norte, comienza a cotizar en el Nasdaq bajo el símbolo bursátil HONA. Como parte de la transacción, Honeywell International otorgó a sus accionistas una acción de Honeywell Aerospace por cada dos acciones de la matriz.
La compañía está compuesta por tres divisiones de negocio: Engine & Power Systems (ingresos de US$ 5.400 millones en 2025), que produce turbofanes HTF7000 que equipan jets ejecutivos como los Bombardier Challenger 300 y 350, Cessna Citation Longitude, Gulfstream G280 y G300, y Embraer Praetor 500 y 600; Control Systems (US$ 5.200 millones), que fabrica sistemas ambientales, de control de movimiento, antihielo, iluminación, frenado y presión de cabina; y Electronic Solutions (US$ 6.800 millones), que produce aviónica, sistemas de datos de aire, radios, equipos de navegación, productos de defensa electromagnética y componentes espaciales.
El CEO de Honeywell Aerospace, Jim Currier, señaló que la compañía está «preparada para generar un valor significativo para clientes y accionistas» apalancando un sistema operativo de clase mundial, invirtiendo en la base de suministro y la innovación, y persiguiendo una asignación disciplinada de capital…