Un proyecto de ley en Brasil amenaza el modelo low cost al querer forzar la inclusión del equipaje de mano. Manuel Álvarez, Chief Revenue Officer de Flybondi, advierte que la medida subirá precios y frenará la conectividad.
El debate sobre el cobro del equipaje de mano volvió a instalarse en Brasil». Así comienza la columna de opinión de Manuel Álvarez, Chief Revenue Officer de Flybondi , que interviene públicamente en una discusión que, según él, «expone una discusión que va más allá de una valija: define qué tipo de modelo aéreo quiere el país».
El ejecutivo plantea una dicotomía clara: «¿Uno que preserve la libertad de elección y fomente la competencia, o uno que limite la flexibilidad del modelo encareciendo los pasajes y limitando la conectividad del país?».
La aerolínea sigue este debate con atención porque, según afirma, «refleja una conversación que ya atravesamos en Argentina: cómo lograr que más personas puedan acceder al avión como medio de transporte».
El modelo argentino como caso de estudio
Según Álvarez, la respuesta en Argentina fue clara: «con un modelo simple y transparente, que le permita al pasajero elegir qué servicios pagar».
Desde la llegada del modelo low cost a Argentina hace 8 años, liderado por Flybondi, «el transporte aéreo se volvió más simple, transparente y flexible». ¿La razón fundamental que esgrime el ejecutivo? «Porque le da la posibilidad al pasajero de pagar sólo por lo que va a usar».
Álvarez sostiene que este «cambio estructural y de mentalidad» permitió que volar sea más accesible. La aerolínea presenta datos para respaldar esta afirmación: «en lo que va de 2025, Flybondi se consolida con la mayoría de sus vuelos a tarifas hasta un 40% más bajas que las aerolíneas tradicionales (legacy) del país».
El impacto en el mercado, según el ejecutivo, fue tal que «incluso, las aerolíneas tradicionales comenzaron a copiar este modelo». La razón, argumenta, es que «entendieron que hoy el consumidor no necesariamente quiere pagar por comida a bordo, o no viaja con una maleta de 23 kilos. Entonces puede pagar mucho menos».
Los efectos en la demanda se vieron rápidamente, según la columna. «Hoy, 4 de cada 10 pasajeros optan por viajar en una aerolínea de bajo costo, y el 20% de quienes viajan con nosotros vuelan en avión por primera vez en su vida».
El núcleo del conflicto regulatorio
El reciente avance legislativo en Brasil, según lo describe Flybondi, «busca impedir que las aerolíneas ofrezcan tarifas sin equipaje en los compartimentos superiores».
La aerolínea contrarresta esta propuesta con datos operativos, afirmando que «en la práctica, más de la mitad de los pasajeros no utiliza carry-on». Álvarez insiste en que el foco está mal puesto: «El punto no es si la maleta va arriba o debajo del asiento, sino cómo lograr que más personas puedan volar».
La posición de la compañía es que la regulación propuesta es un obstáculo. «Cada regulación que encarece los vuelos reduce el crecimiento de conexiones aéreas, impide avanzar en la accesibilidad y la inclusión». Este es un punto crítico, «especialmente en países extensos y con grandes poblaciones como Brasil y Argentina, dependientes del transporte aéreo».
Datos de crecimiento como argumento
Álvarez presenta a su aerolínea como «un ejemplo de cómo un modelo de tarifas bajas logra aumentar la cantidad de pasajeros agrandando los mercados y generando nuevos voladores»…