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Maurici Lucena: “Queremos dialogar con todos para ampliar el aeropuerto de Barcelona”

El aeropuerto de El Prat no es infinito; pero parece que su crecimiento sí lo sea. Este año se prevé que el número de pasajeros superará los 51 millones, cifra que se convertirá en un nuevo récord. Maurici Lucena, presidente de Aena, el ente que gestiona los aeropuertos españoles, quiere iniciar, a partir del otoño, una ronda de contactos con la Generalitat, los ayuntamientos afectados y con entidades económicas –como la Cámara de Barcelona-, para consensuar cómo hacer esta ampliación y reducir al máximo las molestias.

Uno de los proyectos que permitirán el crecimiento de El Prat es construir una terminal satélite, que se acompañaría de la mejora del aeropuerto de Girona donde tiene que llegar el AVE. Todo eso tendría que funcionar en el 2026. ¿Se mantiene este calendario?

Sí, no hay novedades. Pero me gustaría enmarcar este proyecto en una reflexión más general, que tenemos que hacer todas las autoridades públicas implicadas sobre el futuro del aeropuerto y la ampliación de su capacidad. Los próximos meses iniciaremos un diálogo con todos los ayuntamientos, El Prat, Gavà, Viladecans, Castelldefels, Barcelona… y con la Generalitat y otras instituciones públicas del ámbito de la gran Barcelona. Queremos, de manera honesta, que se valoren todas las alternativas que hay de evolución y ampliación del aeropuerto Josep Tarradellas-Barcelona El Prat. Y aquí mi aspiración es, desde la honestidad, con sinceridad, que, por cada alternativa que se plantee, sea cual sea, se valoren con mucha precisión los costes y los beneficios o, si lo quiere decir de otra manera, las ventajas y los inconvenientes.

La Cámara presentó un estudio la semana pasada que permitiría aumentar hasta 90 millones a los pasajeros de El Prat si cada pista hiciera despegues y aterrizajes, según las necesidades, y no que cada una se dedique a una de estas operaciones, como pasa ahora.

Aquí quiero ser extremadamente prudente. Entiendo que la sensibilidad está a flor de piel, porque a los municipios más directamente afectados por la actividad del aeropuerto este tema les preocupa mucho. No querría analizar alternativas porque no querría enturbiar este diálogo sincero. Primero lo hablamos con ellos y después hacemos públicas las conclusiones, que espero que sean las del acuerdo.

Cuando habla de diálogo, puede haber actores que sospechen que quizás quieran cambiar las exigencias medioambientales…

Nosotros tenemos una declaración de impacto medioambiental que nos permite operar con una frecuencia de operaciones significativamente más alta de la actual. La ley nos autoriza a utilizar las pistas de manera independiente y eso nos permitiría alcanzar unas frecuencias superiores, de 90 operaciones a la hora, en lugar de las actuales 78. La autoimposición, que la decide Aena, es, precisamente, para evitar las molestias. Nosotros somos absolutamente sensibles y lo que se tiene que discutir es cuáles son las posibilidades de ampliar la actividad del aeropuerto, siempre teniendo presente la voluntad de minimizar las molestias a todo el mundo.

¿Para llegar a estos 90 movimientos por hora?

La cifra puede ser equívoca. Tú puedes aumentar frecuencias, pero según cómo lo hagas, el impacto acústico es muy diferente. Una determinada frecuencia es diferente si utilizas las pistas de manera independiente, para despegues y aterrizajes, sólo velando por la eficiencia, o si utilizas una pista sólo para aterrizajes y otra para despegues. No es sólo el número, es el número, combinado con el uso de las pistas.

¿Este diálogo que quieren promover viene con la intención clara por parte de Aena de pedir a ayuntamientos, Generalitat y entidades económicas la ampliación de la capacidad del aeropuerto?

Sí. Una cosa que ha hecho muy bien España y Catalunya, en relación con lo que han hecho otros grandes aeropuertos europeos, es que se ha planificado con mucha antelación. Eso en su momento costó, hubo críticas políticas, pero se ha demostrado con el paso del tiempo que fue un acierto inmenso. Somos de los pocos grandes aeropuertos europeos, y también del mundo, que tenemos suficiente capacidad para ir acumulando, cómodamente, los aumentos de la demanda. Pero exige planificar con antelación. Nosotros explicaremos, a partir del otoño, las previsiones de tráfico aéreo. Históricamente hemos sido muy precisos con la capacidad de anticipar la demanda. Se tendrá que hablar de todas las opciones, con los pros y los contras.

¿Qué pros y contras hay?

Es entrar en algo que no querría entrar, ahora. Todo eso, desde el punto de vista económico, etnográfico, político, social, medioambiental… es de una gran complejidad. Si ahora pongo un ejemplo, me dejaré unos cuantos que también son importantes.

Ponga un ejemplo de cada.

Uno a favor es el enorme impacto económico que tiene la ampliación del aeropuerto en el conjunto de la economía barcelonesa y catalana. Estamos hablando de que los estudios con metodología internacional bien contrastada dicen que, en el conjunto de Barcelona, el impacto en el PIB, directo, indirecto e inducido, es del 8,7% y, en el conjunto de Catalunya, del 6%. Estamos hablando de generación de riqueza y empleo directo e indirectamente. En contra son las molestias que pueda ocasionar esta ampliación, pero que se pueden minimizar, si se trabajan con inteligencia.

¿Hay un peligro de saturación del aeropuerto?

Al final, se utilizan números cerrados que nos van muy bien para tener puntos de referencia, pero los datos son más elásticos. La capacidad actual del aeropuerto de Barcelona, si no se amplía, es de 55 millones de pasajeros. Acabaremos el año por encima de los 51.

Estamos rozando el límite.

Es evidente que ya no estamos muy lejos de la capacidad máxima, pero lo digo con toda tranquilidad, porque durante el periodo 2022 y 2026, que es cuando se construiría físicamente la nueva terminal satélite, la capacidad será, como mínimo, de 70 millones. Y hasta el 2026, con la situación actual, llegaremos sin sufrir más de la cuenta.

A pesar de este crecimiento, parece que Barcelona haya moderado el ritmo.

El aeropuerto de Barcelona es el sexto mayor de toda Europa. Estamos hablando de un aeropuerto mayúsculo. El mayor de Europa es Heathrow, que tiene 80 millones de pasajeros y Barcelona superó los 50 el año pasado y seguimos creciendo. Es verdad que el ritmo de crecimiento se ha moderado. Hace falta tener en cuenta que los aeropuertos españoles, y el de Barcelona particularmente, crecen, por término medio histórico, un punto y medio o dos, por encima del crecimientodel PIB…

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