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Antes del coronavirus, el receptivo argentino daba señales de vida
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Antes del coronavirus, el receptivo argentino daba señales de vida

Como todos los meses, el Gobierno argentino publicó los resultados de la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) correspondiente a febrero pasado. Aunque sólo pasaron dos meses, el vértigo de la crisis del coronavirus hace que esos datos parezcan extemporáneos. Sin embargo, su repaso puede resultar útil para analizar el impacto de las medidas tomadas en aquel entonces por el presidente Alberto Fernández y de los cimbronazos económicos en la región.

La crisis sanitaria por la pandemia del coronavirus estalló en la Argentina entrado marzo, y el Gobierno decretó el cierre de fronteras y la cuarentena obligatoria a mediados de mes. Desde ese enconces, su actividad turística se redujo a cero.

Por eso, cualquier dato previo pareciera carecer de cualquier valor para el análisis del mundo actual. Aun así, los resultados de la Encuesta de Turismo Internacional (ETI), elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) con el apoyo del Ministerio de Turismo y Deportes, permite evaluar cuál fue el impacto en la actividad tanto de las medidas tomadas por el Gobierno argentino en materia económica (muchas de las cuales siguen vigentes pese al contexto) y cuál el de los movimientos cambiarios en la región.

Tal vez el más importante de estos datos tenga que ver con el receptivo, ya que luego de varios meses de desaceleración y de una fuerte caída en enero (-7,4%), en febrero volvieron a registrarse signos vitales en materia de arribos, con un crecimiento del 2,6% por vía aérea en uno de los meses clave en este aspecto.

Fueron determinantes los incrementos de sus principales mercados, pero especialmente el de su máximo emisor: Brasil, que verificó un alza del 16,4%, pese a estar cursando en es momento un fuerte proceso devaluatorio que se terminó de acentuar con la pandemia. Una posible explicación es que los pasajeros, tratándose de la temporada alta de verano, hayan adquirido sus pasajes con anterioridad, ya que la ETI mide flujo de pasajeros y no ventas.

Chile, en cambio, no corrió la misma suerte. A su crisis social se sumó el congelamiento del tipo de cambio argentino que, sumado a su alta inflación, pudo haber encarecido el producto final. También fueron sumamente positivos los arribos desde Estados Unidos y Canadá (+9,9%) y Europa (+4,7%).

Con este resultado, el receptivo acumulaba en el primer bimestre una caída del 3,4%, con un saldo negativo de 102.300 pasajeros en la balanza turística…

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