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Viaje a Bal Harbour, el centro del lujo en Miami
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Viaje a Bal Harbour, el centro del lujo en Miami

Desde el piso 16 del Ritz-Carlton, en una suite de 50 m2, con vista al mar y al Canal Intracostero de Bal Harbour, poco importan la lluvia y las noticias que llegan de Buenos Aires, con una disparada del dólar que podría ¿atentar? contra el destino de playa y shopping preferido por los argentinos: Miami. El lujo está presente en cada espacio del cinco estrellas, ubicado sobre Collins Avenue, a pocas cuadras de Bal Harbour Shops, el mall que congrega a las marcas de moda, joyería y belleza más top del planeta y con mayor rentabilidad por m2. Esto es: factura más que gigantes como el Aventura, el Dolphin o el Sawgrass. Especialmente ideado para el consumidor de lujo, además ofrece una selección de diseños y una experiencia de compra superior a la de Coral Gables. “Atención personalizada, profesional y trato exclusivo”, resume Paola Bursch, directora de marketing y turismo de Bal Harbour Village. Esta modalidad se aplica en sus casi 100 firmas internacionales, desde las tiendas Saks Fifth Avenue Collection hasta en los locales de Ralph Lauren, Prada, Fendi, Moschino, Pucci, Roberto Cavalli o multimarcas de categoría como The Webster.

Ir de shopping por ese paraíso de la moda no es para cualquiera. Las vidrieras de Dolce&Gabbana, Fendi, Chanel, Gucci y hasta Oscar de la Renta exhiben sus colecciones a puertas abiertas. Al alcance de la mano hay carteras D&G a US$ 3695, vestidos de Celine a US$ 2600, suéteres de Chanel a US$ 3500 y mocasines de Gucci a US$ 1163. ¿La firma que más vende? “Es confidencial”, dice Gotmar Giron, directora de Relaciones Públicas y Eventos especiales de BHS. Aunque todos sabemos que Chanel y Gucci son las marcas más buscadas, Roberto Cavalli, Ralph Lauren, Alexander McQueen, Salvatore Ferragamo o Emporio Armani esperan a los turistas para ofrecer una auténtica experiencia de compra.

Gucci invita desde su vidriera, ambientada con motivos inspirados en los 50 años del Mayo Francés. Liberté, Igualité, Sexualité, reinterpreta fiel a su estilo. Sólo las joyerías como Bvlgari, Van Cleef & Arpels o Chopard atienden a puertas cerradas por razones de seguridad. No en vano en David Yurman se consiguen pink-rinks de esmeraldas (el anillo para el dedo meñique que está de última moda) a U$S 7300. En esta joyería combinan esmeraldas, brillantes, rubíes y zafiros con piedras exóticas como ónix negro, ojo de tigre rojo y river stone. Hasta hay collares de perlas que cotizan a U$S 58.000.

¿Quiénes compran? ¿Cuáles son los clientes más destacados? “A medida que pasan los años, Brasil, Argentina, México, Rusia y Canadá. Este es un centro turístico”, define Giron. Y se mantiene al frente de las ventas, a pesar de la apertura de las megatiendas internacionales, con las principales marcas, en el Design District. “No es lo mismo comprar en Bal Harbour, en estas galerías, que en un distrito a la calle y al aire libre”, compara la RR.PP. sin mencionar los 30° de temperatura.

Como ejemplo del “buen clima” al que alude, basta la exhibición de productos que ofrecen en la perfumería Diptyque, fundada en París, en 1934. Ahí se consiguen desde velas aromáticas con esencias de limón, lino, banana o gardenia a US$ 65 hasta 34 fragancias exclusivas, unisex, inspiradas en diferentes ciudades del mundo, que se pueden compartir y elegir libremente para armar el propio set de viaje. Hasta su packaging es interactivo. Diseñado por el artista plástico Carnovski, se modifican según el color con el que se mire al jugar con anteojos 3D.

Armar la propia caja de bombones en Vasalissa (sí, la marca argentina de bombones, que desembarcó en Bal Harbour) o comer en restaurantes como Makoto (uno de los mejores de cocina japonesa de los Estados Unidos), Carpaccio (el preferido de celebridades como Jennifer López o Kim Kardashian), Le Zoo y The Grill forma parte de la oferta del shopping que está a punto de expandirse. Con firmas en lista de espera, Bal Harbour Shops planea renovarse e invertir U$S 400 millones en su remodelación, que duplicará el espacio actual. A cincuenta años de su inauguración, los herederos de Stanley Whitman, su fundador, quieren asegurarse de que el shop sea “el líder global en el negocio de las compras de lujo”…

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