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Un Japón en Sao Paulo
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Sí, es verdad. A cualquiera le llamaría la atención salir del metro y encontrarse con un quiosco que vende periódicos en otro idioma. En japonés, por ejemplo. Y a cualquiera le sorprendería que para conocer Japón no es necesario viajar directamente a Asia. Esto, también es verdad.

¿Sabías que en Sudamérica se da este fenómeno? En Sao Paulo, Brasil, podrás apreciarlo con tus propios ojos. Y vaya sorpresa que te llevarás.

Esta ciudad alberga a la colonia de japoneses más numerosa fuera de Japón. A la salida del metro, en el barrio Liberdade, verás los puestos de venta al aire libre con cuanta cosa oriental puedas imaginar. Luminarias, pendientes de origami y quimonos, son sólo una parte de la variada oferta.

La plaza central de este barrio cobija los fines de semana una gran feria. Aquí podrás comprar artesanía, souvenirs, ropa. También degustar comida oriental, como yakisoba (tallarines fritos), sushi y tempura. Incluso hay quienes trabajan haciendo masajes express.

Cuando salgas de la plaza dirígete a la calle Galvão Bueno, en donde hallarás tiendas especializadas en productos japoneses. En el mercado Marukai (local 34) podrás comprar desde el clásico arroz hasta deliciosos caramelos. Pero, si lo tuyo es leer siempre la tabla calórica de los alimentos, ten en cuenta que esta vez no podrás descifrar nada. En Himeya (local 54) encontrarás ollas, vajilla y objetos de decoración.

Si continúas descendiendo por Galvão Bueno, tu nariz se percatará de inmediato de muchos aromas gastronómicos. Varios tenderetes ofrecen a los clientes frijoles asados dulces y temakis. Una de las bondades de comer aquí es que no es caro; por ejemplo, una porción grande de yakisoba cuesta 4 euros.

Si hay harta demanda de clientela, lo más probable es que te veas en la obligación de comer tu plato de pie. Pero no veas esto como algo negativo: recuerda que en muchas partes de Japón sus habitantes y turistas comen en plena calle. Es parte de su cultura.

Cultura japonesa de la cual hay que enriquecerse y disfrutar. Pese a saber que no estás pisando terreno del continente asiático, sí sentirás parte de éste a tu alrededor. Las farolas rojas encendidas que decoran las calles, son también otra verdad.

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